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Un país más vulnerable
Las conclusiones tanto de la Evaluación Preliminar de los Impactos en España del Cambio Climático (2005) como del informe El Cambio Climático en España. Estado de Situación (2007), elaborado para el Presidente del Gobierno por expertos en la materia, coinciden en que el país, por sus características geográficas y socioeconómicas, será especialmente vulnerable al calentamiento global, que ya ha comenzado a hacer sentir sus efectos.
Características
España tiene el perfil emisor típico de un país industrializado, donde dominan las emisiones procedentes de la utilización de la energía, de la industria (en parte energía) y del transporte (también energía) en cuanto a sectores, y el CO2 en cuanto a gases . Existen en nuestro país abundantes recursos renovables en energía solar, eólica y biomasa que se están desarrollando muy activamente, pero que todavía necesitan una planificación más rigurosa y mayores facilidades y apoyos de la Administración, especialmente en el segmento de menor potencia y generación distribuida.
Efectos visibles
Algunos de los efectos del Cambio Climático ya se están dejando ver en nuestro país: la situación de España, en un área biogeográfica de transición, la hace especialmente vulnerable. La disminución de los recursos hídricos y la regresión de la costa, las pérdidas en la diversidad biológica y alteraciones en los ecosistemas naturales, los aumentos en los procesos de erosión y desertización del suelo, la intensificación de los sucesos adversos asociados a fenómenos climáticos extremos, tales como incendios forestales, olas de calor y eventuales inundaciones.
Dos problemas graves
Por un lado, la aglomeración de la población genera importantes presiones sobre los recursos ambientales en las zonas ocupadas, a través de la contaminación, la generación de residuos, la demanda de agua y suelo, y la alteración de los hábitats y ciclos naturales. Por otro, en términos de capacidad, el valor ecológico y la bioproductividad de la tierra de cultivo en España son muy elevados, por lo que su abandono, deterioro o transformación contribuyen a acrecentar notablemente la huella ecológica de nuestro país.
Destrucción del paisaje
Especialmente preocupante es la escasa importancia que se da a la destrucción de los paisajes en España, signo de calidad y elemento diferenciador de nuestro país en la uniformizada Unión Europea, desdeñando el importante papel que desempeñan como elementos culturales, ecológicos y emocionales de nuestra sociedad, y como recursos de primer orden para incentivar un desarrollo económico sostenible.
El avance de la desertificación
La situación bioclimática de España hace que algunas zonas de su territorio soporten unas condiciones de aridez y escasez de lluvias semejantes a las existentes en áreas subdesérticas del cercano continente africano. En estas circunstancias, cualquier alteración de su cobertura vegetal o de su régimen hídrico puede conducir a procesos de erosión irreversibles, como ya ha sucedido en determinadas zonas del país a resultas de incendios forestales y roturaciones de montes, ocupación de suelos con nuevos desarrollos residenciales e industriales, pérdida de fertilidad en superficies agrícolas en regadío (por erosión y salinización) o por la sobreexplotación de los recursos hidrológicos
Escenarios de huella ecológica
En lo que concierne a la huella ecológica, en el estudio denominado Análisis Preliminar de la Huella Ecológica en España (2007) se analizan tres posibles escenarios:
- Escenario A o "Tendencial": asume que las principales variables que determinan la huella ecológica evolucionan de la misma forma que lo han hecho en años precedentes. Muestra una evolución claramente creciente de la huella, sólo atenuada en el período 2010-2015 por la desaceleración económica prevista. Para el año 2020, se alcanza una huella ecológica superior a las 8 hag/cap y un déficit ecológico próximo a las 6 hag/cap.
- Escenario B o "Probable": inspirado en el cumplimiento de un porcentaje relevante de los objetivos establecidos en los plazos previstos en las políticas públicas y en un supuesto de mejora de la evolución de otras variables sin objetivos establecidos. Se consigue tan sólo estabilizar la huella ecológica para el año 2020 en los valores que presenta en el año 2005.
- Escenario C o "Escenario optimista": se supone una mejora muy relevante en los objetivos establecidos en las políticas públicas actuales y un supuesto de mejora notable en la evolución de otras variables sin objetivos establecidos. Permite una reducción sustancial de la huella hasta las 5 hag/cap, equivalente al valor que presentaba en al año 1990. El déficit ecológico alcanzaría para el mismo año las 2,6 hag/cap.
Escenarios del cambio climático en España
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), en su Estudio de Generación de Escenarios Climáticos para España , estableció para el período 1980-2006 una serie de temperaturas medias anuales de la España peninsular y Baleares. Esta serie muestra una tendencia creciente de 3,7ºC cada 100 años, avalando que nuestro país se ha calentado cinco veces más que la media global mundial para el mismo período. Este estudio establece también que las mayores variaciones de temperatura aparecerán en el interior de la península y serán más moderadas en las regiones costeras.
Necesidad de acciones más comprometidas
Nuestro país debe asumir la necesidad de combinar la acción económica con una apuesta por la innovación en las fuentes energéticas, el ahorro en el consumo de recursos y la decidida reducción de la carga ambiental y climática; y entender que en ese avance hacia un modelo sostenible hay que incorporar al conjunto de los sectores clave del país, incluyendo los llamados “sectores difusos”, uno de los principales problemas aún no resueltos.
Un Pacto de Estado
Nuestro país dispone de estrechos márgenes de tiempo para reconducir su huella ecológica hacia dimensiones más sostenibles. Frente a los ejercicios retóricos o aplazamientos “sine die”, se necesita una apuesta de país realmente decidida; una apuesta que podría concretarse en un gran Pacto de Estado y una ambiciosa Estrategia por el Cambio Global, con el Cambio Energético y Climático, el Agua y la Biodiversidad como aspectos centrales y en el que, con un gran respaldo de la ciudadanía, participaran el conjunto de las instituciones del país (gobiernos central y autonómicos, organizaciones no gubernamentales, empresas, sindicatos de trabajadores,…) en la consecución de toda una serie de objetivos concretos a corto, medio y largo plazo.
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